ESCUCHAR: 27 JUL 2018. Cadena SER, La Firma: PATADA AL MOJÓN

Videoclip: “Territorios libres”, Loquillo y los Trogloditas

Dar una patadita al mojón. Cada año alguien daba una patadita al mojón y lo llevaba unos centímetros más allá. Con este gesto se conseguían dos cosas, ampliar poco a poco el terreno propio y adelgazar poco a poco el terreno ajeno, y con ello marcar tu fortaleza de señorío.

Diatribas y trifulcas de sangre han provocado estos movimientos sísmicos, donde las lindes del terruño, marcadas aquí o allá te abrían acceso al mar, o al río, o a la frontera, o al valle, y esa linde marcada en este o aquel lugar, marcaba el devenir futuro de un país, de un pueblo o región. Solo hace falta echar un vistazo al trazado de linderos internacionales de África para comprobar que aquello fue un reparto de riquezas entre los países europeos y no una asimilación de los territorios tribales históricos, de aquellos polvos vienen estos lodos.

Y no hay que irse tan lejos en el tiempo ni en la historia. Otros conflictos con lindes han terminado como el rosario de la aurora, entre cananas, escopetas de postas y cuchillos jamoneros. Forma parte de la historia más oscura y rural.

Pero a finales del siglo XX y principios del XXI los conflictos de las lindes se alimentan de otros intereses. No resultan tan evidentes como el acceso al agua de un pozo o a un puerto de mar, pero son igualmente catastróficos para un territorio.

Porque pertenecer a un término municipal u otro significa pertenecer a un plan de ordenación urbana u otro y por consiguiente esos terrenos que nos adjudicamos o que entregamos con un movimiento de linderos pueden significar un movimiento telúrico para la especulación y el urbanismo desatado.

¿Por qué? Pues porque formar parte de un término municipal u otro supone estar sujeto a un planeamiento urbanístico u otro y un terreno que en Marbella está catalogado como rústico y sobre el que, por tanto, no se puede construir, en Benahavís puede ser catalogado como urbanizable y, por tano, abierto a los planes de expansión constructiva de determinadas empresas.

Hablamos de una cantidad ingente de dinero, de un volumen descomunal de transacciones, pero además… hablamos de equipamientos públicos, de parques y jardines, de zonas verdes y deportivas, escolares.

La ciudadanía no puede ni debe tolerar que el urbanismo de su ciudad se haga a sus espaldas. Estos días la situación de las lindes de Marbella está de nuevo en el candelero, la delimitación territorial del término municipal en boca de todos. Y la información que se traslada a la ciudadanía es escasa, técnicamente compleja y muy opaca. ¿Cuántas de las oyentes saben qué significa adaptar el PGOU de 1986 a la LOUA? ¿Cuántos de los oyentes saben qué herramientas se van utilizar para ello? ¿Cuántas de las oyentes saben de qué zona exacta de las lindes se está hablando estos días? ¿Cuántos de los oyentes conocen qué intereses y propietarios están detrás de ellas?

Ya no vamos a dar una patadita al mojón para acceder al valle frutal, al pozo de agua. Ya no.

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