ESCUCHAR: 27 ABR 2018. Cadena SER, La Firma: Yo quería decirle a Daniela

Videoclip: “Over The Edge”, Belako

Escribo esta firma con el alma encendida, el corazón tenso, la mano cerrada en un puño y un velo de tristeza y resignación en la mirada, porque me veo incapaz de transmitir a mi hija de 6 años la idea de libertad, de independencia, de fuerza y de entereza que siempre he querido transmitirle.  Otras madres y padres expresaban ayer esta misma sensación de consternación e incredulidad.

Yo quería decirle a Daniela que vaya alguna vez en su vida a San Fermín, comparte con su bisabuelo sangre navarra, que disfrutara en libertad de aquella fiesta descomunal y despotenciada. Yo quería decirle a Daniela que no tiene porqué mirar hacia atrás cuando regrese sola a casa con nocturnidad y alevosía. Yo quería decirle a Daniela que sea libre en su sexualidad, que decida, que lo comunique, que lo transmita sin complejos. Yo quería decirle a Daniela que sea decidida, valiente, independiente, libre e impulsiva. Pero no.

Ayer se cumplió la ley, pero no se hizo justicia, y aunque esta misma frase la repite la humanidad desde allende los tiempos, cobraba más sentido tras la sentencia a La Manada. Más allá de la condena queda el mensaje que transmite la decisión judicial. Porque ahora tengo que decirle a Daniela que se defienda, que pelee, que arañe, rasgue, golpee, patee, porque de lo contrario un juez no creerá que ha sido violada. Tengo que decirle a Daniela que forcejee contra sus asaltantes, que muerda, escupa, arranque, muerda, porque de lo contrario todo quedará en abuso y nunca en violación. Tengo que decirle a Daniela que reprima la agresión con toda la violencia de la que sea capaz, que repela un ataque sexual con saña y con furia, porque de lo contrario un juez considerará que no ha habido agresión. Tengo que decirle a Daniela que no deje ni siquiera el mínimo resquicio a la duda razonable, que sea evidente que ha sido violada, forzada, vejada e insultada, que resulte patente que se ha defendido con unas y dientes, porque de lo contrario un juez permitirá que una manada de depredadores sexuales salga a la calle de nuevo, que una manada de imitadores copie sus métodos de burundangas, roinoles y cuerdas, que otra niña, otra niña, de 18 años sea violada en un portal o en un descampado o a plena luz del día y que cometa el error de no dejar bien claro que ha sufrido una violación y que se ha defendido con toda su alma hasta partirse la vida en el intento.

Yo quería decirle a Daniela que fuera libre e independiente, peor hoy, no puedo.

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