ESCUCHAR: 04 MAY 2018. Cadena SER, La Firma: Un futuro sin ETA

Videoclip: “Negua joan da ta”, Zea Mays

Yo no quiero que me construyan el relato del fin de ETA, yo no quiero que me cuenten, ni iniciar un debate sobre vencedores y vencidos, porque sería asumir que en Euskadi ha habido una guerra que ha durado casi sesenta años. Yo quiero construir un relato que pueda contarle a mi hija Daniela, un relato que aborde el futuro, que sitúe a mi tierra en una nueva perspectiva de vida y de paz. Mi relato quiero que sea el relato del futuro, el relato de la reconciliación, del perdón y del diálogo.

He vivido el proceso de la disolución de ETA desde la distancia, mil kilómetros, pero he sentido su aliento muy cerca, me he criado con un discurso que discurría entre el horror, el dolor y el odio, pero sobre el que se plantó una simiente de reconciliación y de paz, una flor resurgiendo de la ceniza, una voz poderosa que hablaba de hacer frente a la sinrazón desde el cara a cara.

Por eso he valorado tanto, desde la emoción y desde el profundo respeto, los encuentros que víctimas y verdugos han mantenido desde 2011, el acercamiento de unos y de otros en los que ha habido resultados desiguales, pero creo que una emoción común, la de comprobar que otra vida es necesaria, que otra forma de relacionarnos en Euskadi es vital para continuar adelante. Creo, sincera y profundamente, que los resultados de esos encuentro tú a tú, acabará contagiando al resto, y de que se creará una conciencia colectiva de una Euskadi en paz, no puede ser de otra manera.

Siempre he sido militante del diálogo, militante de la paz, militante del futuro. Y ahora más que nunca lo grito a los cuatro vientos. Paz, futuro, diálogo, convivencia. Por eso no me encuentro cómodo con los relatos que a partir de hoy van a intentar imponerse en la sociedad y en los medios. El relato del fracaso y de la victoria, de los vencedores y de los vencidos, porque durante todo este tiempo Euskadi se ha mantenido sumido en una niebla de grises, en los que la vida cotidiana ha sido cómplice obligada de uniones imposibles, de posturas indefendibles, de situaciones surrealistas por complejas, de relaciones personales trufadas de encuentros y desencuentros permanentes. Todo eso teñido de dolor, de sangre y de muerte. Donde todos fuimos perdedores.

Pero ahora podré contarle a Daniela, mi hija de seis años que nació en el inicio de la paz, que una nueva oportunidad se abre también para ella, una generación que no ha vivido qué es, qué ha sido ETA, qué ha supuesto la banda terrorista para Euskadi, una generación que solo tiene futuro ante ella, un futuro donde sembrar diálogo, un futuro donde sembrar paz, un futuro en el que sembrar convivencia, un futuro donde sembrar vida.

Como dice la canción “Negua joan da ta”, “porque el invierno se ha ido” del grupo bilbaíno Zea Mays

Izpi txiki txikiren bat agertuz doa gaurkoan / Algún pequeño rayo aparece hoy
Poztasun handi batek besarkatzen nau / me abraza una gran alegría

Mesedez ozen esan negua joan egin dela / Por favor di en alto que el invierno se ha ido
Nire arima hotzak ez du sinizten eta / porque mi alma fría no se lo cree

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