20 OCT 2017. Cadena SER, La Firma: Transparencia

VÍDEO: “Heart of Glass” de Blondie

La transparencia es una obligación. Va más allá de una intención política, debe formar parte del adn de la administración pública, es una rendición de cuentas ante la ciudadanía, una justificación del trabajo realizado. La transparencia debe circular de manera transversal en todas las acciones de gobierno. Ser bidireccional, de la administración a la ciudadanía y de la ciudadanía a la administración. Abrirse a la participación, otra de las patas de la transparencia, y permitir el acceso a datos sensibles para la vida ciudadana, sensibles porque pueden afectar a lo cotidiano o porque puedan hipotecar el futuro de la ciudad o de un barrio.  Transparencia desde lo evidente, la publicación de los contratos mayores y menores, saber hacia dónde va el dinero público, hasta lo más sutil, como la agenda del equipo de gobierno, y no hablamos de la agenda informativa que los gabinetes de prensa ya se encargan de sustanciar, si no de la agenda de encuentros y reuniones que mantienen los munícipes y los intereses que desde esas reuniones puedan emanar

La transparencia es una obligación y es una actitud, una actitud de respeto a la ciudadanía.

Han pasado 52 días desde la formación del nuevo gobierno municipal  por ejemplo, aún desconocemos los nombres, preparación, experiencia y responsabilidades que ocupan los nuevos cargos de confianza. Personas que gestionan sus acciones con dinero público, que trazan estrategias en sus diferentes áreas, que moldean la vida de la ciudad en el día a día. Si se han hecho públicos algunos de sus perfiles no ha sido por la voluntad del gobierno de PP y OSP, sino por la labor de los medios de comunicación que han ido desbrozando la maraña de opacidades. Sabemos, por ejemplo, que la tenencia de san Pedro Alcántara va a tener 11 cargos de confianza, 4 más que en el anterior gobierno municipal. Sabemos que la duplicidad de algunas delegaciones va a suponer un sueldo también desdoblado, o duplicado.

Porque lo contrario de la transparencia es la opacidad y detrás de la opacidad se asientan, cálida y cómodamente el oportunismo y el clientelismo, las obligaciones debidas, las favores pagados, la inmundicia y la madre de todos los oscurantismo, la corrupción.

La transparencia asienta las bases del servicio público y la rendición de cuentas, pone luz sobre lo sombrío, empodera a la ciudadanía en su derecho de estar informado, transforma las decisiones de la administración pública en democracia transparente.

La transparencia no es un instrumento ni una herramienta, es una convicción de buen gobierno, de gobernanza.

La transparencia crece como una flor entre la oscuridad, un faro y un aviso para navegantes… Una vez que la ciudadanía la prueba, no hay vuelta atrás, siempre y cuando esa misma ciudadanía no desee participar del hecho corrupto, no sea cómplice de esa socialización de la corrupción, no sea, a su vez, parte del clientelismo y del oportunismo.

Que la luz de la transparencia nos ilumine, si no, Marbella estará irremediablemente condenada a repetir su pasado más oscuro.

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