14 JUL 2017. Cadena SER, La Firma: Transparencia y posverdad

AUDIO: Cadena SER, La Firma: Transparencia y posverdad

VÍDEO: “Won’t get fooled again”, The Who

En estos tiempos extraños donde el titular se ha transformado en información única y el desarrollo de las noticias es completamente prescindible.

En estos tiempos donde la posverdad se ha instaurado como verdad absoluta, como verdad verdadera, que decía aquella, postergando la realidad a un cubículo oscuro.

En estos tiempos en los que el mal llamado periodismo ciudadano campa a sus anchas espoleado por las redes sociales como única y absoluta fuente informativa para una gran parte de la ciudadanía.

En estos tiempos en los que el contraste de la información, la lectura de varias fuentes y la mirada crítica a la realidad son sueños del pasado.

En estos tiempos en los que la inmediatez todo lo impregna, en los que todo parece ser urgente, en los que el ahora, el ya son canon de estricto cumplimiento.

En estos tiempos en los que los trolls en la redes, los bulos, las mentiras flagrantes son dogma de fe.

En estos tiempos en los que la opinión y la información se confunden y la primera, la opinión, se transforma en la segunda, información, de manera inmediata.

En estos tiempos, la transparencia y los datos son más necesarios que nunca. Objetivar la realidad, acotarla, ponerle un cerco, mensurarla, poder medirla ,se ha convertido en el último hálito, el último reducto contra la ignorancia, contra los intereses creados, contra la posverdad, contra el titular torticero.

De ahí que un ayuntamiento como el de Marbella, sumido en la más absoluta de las opacidades durante años, donde la información municipal parecía ser un privilegio y no un derecho ciudadano, un ayuntamiento donde el oscurantismo se vestía de largo y la pluralidad se maquillaba de propaganda, digo que de ahí que un ayuntamiento como el de Marbella haya obtenido un sobresaliente de 93,1 puntos sobre 100 en los índices de Transparencia Internacional frente al 58,8 del último estudio sea un triunfo de la ciudadanía. Y en estos tiempos de posverdad, de titular rotundo, de información capciosa y de redes sociales preñadas de intereses, un dato así es necesario. 93,1 puntos en el índice de Transparencia Internacional.

Y subrayo que más allá de la voluntad política que ha impulsado este cambio sustancial, radical diría, el triunfo es por y para la ciudadanía. Para una ciudad, la de Marbella, que ha padecido en sus carnes hasta la intervención judicial, las consecuencias de la manipulación y los intereses espurios que se esconden siempre detrás del oscurantismo y la opacidad.

Bienvenidos esos 93,31 puntos en el índice de Transparencia Internacional. Larga vida a la transparencia, larga vida a la paredes de cristal, todo sea por la salud democrática.

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