CADENA SER, La Firma: “Septiembre”, 07 septiembre 2018

Videoclip: “September”, Earth, wind and fire

Anhelo el regreso a la normalidad, dejar atrás el revuelo del verano y sus horarios asilvestrados, permitir que el poso del estío repose y comenzar a trazar las líneas maestras del  nuevo curso vital con dos o tres objetivos pequeños en el horizonte más próximo.

Por de pronto, he colgado tres cuadros nuevos, despejado la mesa de trabajo, arreglado un mueble pequeño que llevaba meses dando guerra, ajustado una cocina de juguete y cambiado de orientación una cama. Cosas. Pequeñas. Pospuestas.

Esas cosas pequeñas que nos ofrecen una sensación de protección, de acción, de tomar las riendas de nuestra vida ante el desafío, siempre el desafío, de lo nuevo, de lo que está por llegar, por estrenar.

Y el temor del desafío se medica con brutales rutinas, que nos hacen regresar al engranaje de lo conocido, que nos permite acomodar y conciliar la vida familiar, vital, laboral, en un cuadrante de horarios entendible, pactado, comprensible. Para situar en ese puzzle los momentos de amor, las tareas domésticas, el primer beso, un concierto, quizá una fiesta de pijamas, un viaje corto, las clases de natación, un paseo por la playa desierta, el artículo para la SER, la reunión de vecinos, esa comida familiar, la reunión de trabajo. Y es así como vamos colocando nuestras obligaciones, anhelos, deseos, querencias en una combinación racional de espacio tiempo.

Releo este texto con detalle. Parece una sinfonía a la frustración, una melodía átona escrita en grises, apegada al costumbrismo y a la necesidad de permanecer en terreno conocido. Terrible. Vamos a corregir.

Septiembre es también el mes de la novedad, de los nuevos comienzos y oportunidades, de las buenas intenciones, de los proyectos por empezar a escribir, de los propósitos, un mes trufado de deseos, de anhelos, de cierto nervio pujante, una meta de salida y no una de regreso. Y si acaso repetimos debe ser con el afán de renovar, de innovar, de hacer las mismas cosas de manera diferente, de experimentar por primera vez lo que ya conocemos, de tener la sensación de que todo está por estrenar.

Ahora mejor. Esa combinación entre la necesidad de regreso a la normalidad y las rutinas y el impulso por comenzar algo inédito, diferente, nuevo y único. Eso es septiembre, siempre septiembre para mí. El primer paso.

1 comentario

  • Pues sí, Israel.Recuerdo mis septiembre inquietos,un poco traumáticos por las expectativas de nuevo curso,nuevo año para mi vida laboral.Cuando los horarios estaban bien ajustados….relax?Los he disfrutado.Ahora los vivo de otra manera,claro.También tengo objetivos ilusionantes. Te deseo un gran septiembre.La luz es maravillosa,inigualable.

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