09 FEB 2018. Cadena SER, La Firma: Política Poética 

Videoclip: “Political world”, Bob Dylan

El poder realmente poético de la política aparece cuando existe un impulso, una voluntad transformadora de la realidad que tiene en el capital humano, el empoderamiento ciudadano, la participación y la mirada larga a medio plazo su máximo exponente.

Cuento todo esto, porque hace unas semanas, una compañera y amiga, me preguntaba sobre el trasunto de este tema para una entrevista. ¿Existe poesía en la política?

El primer impulso es decir que no, que esta actividad está poblada de lodos, de faconazos y puñaladas, de intereses, de egos desmedidos, de juego sucio, auténticos dramones shakesperianos. Y razón no falta en estas sensaciones, más aún  si  miramos hacia el modus vivendi que ha supuesto la corrupción en esta ciudad y las corruptelas cotidianas que aún perviven en el día a día, a la pregunta ¿Existe poesía en la política? La contestación primera sería una sonrisa torcida, una salida cínica, una gracieta o un humorismo, pero cada vez que reflexiono sobre el asunto, escojo el camino no tan aparentemente evidente.

¿Existe poesía en la política? Sí, contesto sí existe poesía en la política. Mi desarrollo profesional me ha llevado a trabajar en la comunicación política desde hace más de una década, y en este tiempo, me he encontrado con perfiles tan variados como personas. Perfiles políticos que van desde el cliché y los lugares comunes parodiados hasta el esperpento en Bienvenido Mr. Marshal, Amanece que No es Poco o la berlanguiana serie de la Escopeta Nacional, hasta sátiros, oportunistas, caudillos y cortijeros.

Pero también he encontrado en este camino otro perfil del político y de la política. Aquellos que creen a pies juntillas lo que dicen, que se enfrentan a la realidad con la voluntad y la vocación de transformarla, que quieren generar un impulso en la ciudadanía, dar aliento y empoderar a todas aquellas personas que no tienen voz, que hacen que la política les trascienda, que son conscientes de su paso fugaz por estos lares y que desean fervientemente dejar tras de sí un lugar mejor. Porque pese a su mala prensa, a la mala fama, al compadreo de tantos y el colegueo de muchos, hay otros perfiles de políticos y de políticas, aquellos que son capaces de crear un parque donde no lo había, de trazar un eje verde sobre una ciudad gris, de permitir a la ciudadanía de a pie dar su opinión sin miedo a que no comparta su mensaje, de hacer una ciudad accesible, más humana, más eficaz, más abierta. Yo lo he visto, y aunque a veces, me cueste recordarlo, lo he vivido. He vivido como una decisión política era capaz de cambiar el rostro y el alma de una calle, de un barrio, de una ciudad entera. Y eso siempre me ha resultado inspirador, lúcido, poético. ¿Existe poesía en la política? Sí, claro que sí. No en vano vivimos en un mundo político y ahí siempre habrá espacio para unos versos.

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