03 NOV 2017. Cadena SER, La Firma: Marbella estratégica

Marbella dio ayer un paso hacia adelante como ciudad habitable. El Pleno Municipal aprobó con el voto favorable de todos los grupos políticos, por insólita unanimidad, ceder a la Junta de Andalucía una parcela municipal para construir un nuevo instituto.

Y digo que es un paso hacia adelante como ciudad habitable porque la ausencia de determinadas infraestructuras en esta ciudad es clamorosa. Una ciudad tiene que erigirse en guarda y custodia de la vida cotidiana, donde estén presentes las zonas verdes, las educativas, las áreas deportivas. El desarrollo urbanístico desaforado y falto de control absoluto ha propiciado que el crecimiento de Marbella no haya ido aparejado de una oferta de servicios básicos mínimos. Fagocitado el desarrollo de la ciudad por la premura de crecer para alojar a la explosión turística primero y a la corrupción urbanística después, Marbella ha quedado coja.

La voluntad política ha sido escasa en este sentido, la caída del Plan General de Ordenación Urbana de 2010 es una prueba más de ello. Se redactó un plan urbanístico para solventar deficiencias y no para crear un modelo de ciudad, para parchear las irregularidades y dar salida a situaciones de dudosa legalidad, más encaminado a los promotores que a la ciudadanía.

Un Plan Director, un Plan Estratégico que marcara una serie de líneas auténticamente rojas, que apostara por la sostenibilidad como modelo de futuro, que tuviera en cuenta el desarrollo de la ciudad en las próximas décadas, hubiera sido la mejor de las herramientas. Ejemplos de otras ciudades reconvertidas como Bilbao, apostaron en su día por ese modelo del Plan Director, el llamado efecto Guggenheim no es una casualidad, es un efecto sustentado en un plan estratégico en el que convergía todo el desarrollo de la ciudad y de la comarca en décadas.

En Marbella hay un Plan Estratégico en marcha, se marca como objetico 2022, un lustro por delante para dejar marcados los hitos de una ciudad mejor, más habitable, a la búsqueda de un equilibrio entre todos los intereses que concluyen sobre la ciudad.  Complicado.

Complicado porque aún no sabemos cuáles son los límites reales del término municipal, las lindes no se reflejan en el perfil marcado por el Instituto Cartográfico de Andalucía y basamos el desarrollo urbanístico de la ciudad en un plan General, el de 1986, que tampoco es correcto en todos sus términos. Ahora, para salir del paso, adaptamos un texto refundido sobre una adaptación a una norma urbanística andaluza. Y sobre todo ello, sobrevuela una bandada de intereses creados a la espera de una oportunidad donde hincar la piqueta de nuevo.

Solo espero que en todo este marasmo de siglas y planes se atiendan los criterios desarrollistas de un Plan Estratégico que permita solventar en Marbella estas carencias enormes en infraestructuras y hacer de la perla de la Costa del Sol una ciudad mejor, más habitable, que mire, de una vez por todas a sus ciudadanos y ciudadanas.

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