21 JUL 2017. Cadena SER, La Firma: La ciudad imposible

AUDIO: Cadena SER, La Firma: La ciudad imposible

VÍDEO: “I´m The City”, JJ Sprondel

Ya no es que la vida de Marbella esté marcada por la estacionalidad, si no que parece estar rubricada a fuego por ella. Marbella es como un ser vivo que hiberna en las estaciones frías, poco propicias para la vida galante, que ebulle a la llegada del calor, con el tiempo estival, y que despierta con los últimos coletazos de la primavera, impuesto siempre ese despertar por las cuaresmas y los días propicios de la Semana Santa.

Hasta aquí, un listado de obviedades. Vivimos en una ciudad turística, en un entorno turístico que potencia la excepcionalidad de un clima templado y caluroso, siempre acogedor, y que fundamenta su desarrollo económico en estas evidencias. La disculpa del boom turístico a finales de los sesenta, hizo que nuestra primera industria, la relacionada directa o indirectamente con el turismo, se cimentara espoleada por la necesidad de crecer a marchas forzadas a fuerza de ser el destino idóneo en el momento adecuado. Este crecimiento a la postre ha desembocado en una ciudad imposible.

Construir rápido, beneficiarse pronto, no perder la oportunidad, la aproximación de los benefactores satélites, de los buitres empresariales llegados al olor del dinero fácil y de la necesidad acuciante, de la oportunidad inédita, hicieron, han hecho, de Marbella una ciudad imposible para la vida cotidiana durante dos meses al año.

Y digo imposible, porque la falta de planeamiento, de planes estratégicos, de ordenamientos coherentes impulsados por los motivos ya comentados han transformando a la ciudad en  una fragua de despropósitos.

La A7, la N340 y su prima de postín, la AP7 son sus máximos exponentes. Un catálogo de libro de todo aquello que no se debe hacer. Accesos, carriles de aceleración y desaceleración, paradas de autobuses, pasarelas sobre las vías, vías de servicio, señalización deficiente, en fin. Todos los usuarios de estas carreteras nos acordamos de los Santos de Jericó y las viudas de Cafarnaún en estos días donde nada pasa y todo pasa.

Las redes de saneamiento donde fecales y pluviales se conducen por los mismos cauces en alegre comandita, y ya se sabe que no es lo mismo atender 150.000 necesidades que 400.000; las infraestructuras para nuevas tecnologías en una ciudad que presume de ser referente turístico internacional brillan por su ausencia; las urgencias sanitarias, superpobladas que a veces se asemejan a un campo internacional de refugiados donde todas las razas, nacionalidades e idiomas nos damos cita con nuestros ayes y nuestros dolores mientras una sombra de agotamiento se dibuja en los ojos de los facultativos. Esas cosas.

Los agoreros y adalides de la posverdad ya estarán despotricando, diciendo que no hay que quejarse de la llegada de turistas, que ese es nuestro sustento, el ingreso más importante de nuestro PIB, lo que facilita nuestra forma de vida. Está claro. Pero este artículo no va de eso. Si no de precisamente lo contrario.

Si la estacionalidad es un efecto muy complejo y complicado de vencer, si la convergencia del polo turístico se centra en dos meses al año, la ciudad debería estar preparada para ello y no lo está. Nada o poco tiene que ver con los munícipes actuales o con los anteriores, si no con la absoluta falta de visión de conjunto que siempre ha planeado sobre Marbella, una visión a largo plazo que marcara una serie de necesidades básicas en infraestructuras, un planeamiento que resolviera de manera eficaz los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día, para que crecer y recibir siempre sea un privilegio y no un reto imposible como en ocasiones ahora lo es.

Hay un Plan Estratégico en marcha, Marbella 2022, que dure.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>