07 JUL 2017. Cadena SER, La Firma: Amistad

AUDIO: Cadena SER, La Firma: Amistad

VÍDEO: “(Try) with a little help from my friends”, Joe Cocker

Qué caprichosa es la amistad, cómo teje su red de complicidades de manera aparentemente arbitraria, cómo nos une a alguien una palabra, un gesto, una sonrisa y cómo nos distancia esa misma palabra, ese mismo gesto, esa misma sonrisa en otra persona.

Pese a que los psicólogos y los sociólogos y los antropólogos podrían rebatir mis opiniones al respecto con una rotundidad más que sonora, apelando a centurias de estudios sobre la humanidad, nunca he dejado de creer que la amistad es una fuerza telúrica que nos surge del interior y que tiene en la empatía, en la casualidad y en las querencias su mayor artífice.

Mi abuelo Daniel, navarro recio, me decía siempre hablando de la amistad que nada unía su vida a un compañero de fábrica con el que había trabajado codo, con codo, día tras día, en tiempos muy duros durante más de cuarenta años. Nada, nada le unía. Y sin embargo, un hilo invisible tejido con cartas y recuerdos le unió para siempre a su amigo Pacho, emigrado a Argentina  en los cincuenta, hasta el fin de sus días hace apenas 5 años.

Mi madre nunca sabrá cuáles son los caminos que la llevaron a unir su vida a la de Irina, una kosaka del Kazán que vive en Galicia desde hace un par de décadas, o con Erelys, una cubana residente en Canadá a la que apenas conoció 15 días en un viaje a La Habana.

En muchas ocasiones, cuando paseo por la playa de El Pinillo, imagino doblar el mapa por la mitad y tocar con la punta de los dedos las torres de Barakaldo o el Casco Viejo de Bilbao y ver crecer, oler, a las últimas incorporaciones, Kirmen y Emma, colaborar con Richard y Silvia en su merecida mudanza, reir con Txema y hacer planes, muchos planes, con Goti mientras Inés y Nekane sonríen, creo ver a Cris bailando y a Mónica en la plaza del funicular o practicando esa arte marcial que nunca sé cómo se llama, a Terese tocando el violín… O abrazar hoy a Arantza…. Por no saltar a Valencia, a Alcoy a Mallorca, a Londres a Madrid…

El mapa de la amistad se teje con razones desconocidas para mí, pero siempre resulta un chispazo cuando se descubre una conexión nueva en una persona nueva que aparece en tu nueva vida.

Gente de la que te separan miles de kilómetros, personas para las que renunciaste a su día a día por causa de amor, que decía la canción, y que sin embargo, como le ocurría a mi abuelo con Pacho, nos mantiene unidos un hilo invisible tejido a base de querencias.

La amistad es arbitraria y caprichosa, para mí irrenunciable, una forma de amar profunda e intensa entre iguales, aceptada por las partes con sus propias normas, únicas e imposibles de comprender para el resto.

Hoy, sin saber por qué, como tantos otros días me acuerdo de vosotros, de vosotras, y no puedo, pese a la añoranza, dejar de esbozar una sonrisa.

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