16 JUN 2017. Cadena SER, La Firma: La cobardía de los salvajes

AUDIO: Cadena SER, La Firma: La Cobardía de los salvajes

VÍDEO: “Imagine” de John Lennon

Para propinar una patada en la cabeza a una persona inconsciente que yace en el suelo hace falta ser un salvaje, encontrarse más próximo a la bestia que a la condición humana, tener un cuajo desmedido, no haber sido su primera vez y una absoluta falta de empatía. Porque en ese gesto brutal siempre hay ensañamiento y nunca, jamás, defensa propia.

Si a eso se le suma un exceso lesivo de testosterona, la cultura del patriarcado, el machismo cerril como modo de entender la vida, los anabolizantes del gimnasio y con toda seguridad una condición intelectual paupérrima y el consumo de diferentes tóxicos, nos da como resultado lo que todos y todas hemos visto más de una decena de veces estos días en los medios y en las redes, la pelea.

La pelea en la parte trasera de una discoteca de primera mañana, en un callejón, como mandan los cánones, una trifulca violenta, muy violenta, donde dos o tres personajes se afanan en hacer el mayor daño posible de la manera más salvaje y asilvestrada, donde otros quedan semiinconscientes en el suelo, donde un charco de sangre marca las consecuencias de esta o aquella agresión.

Y la pelea ha sucedido en Marbella, como una herida más para esta ciudad, como si estuviera marcada por un estigma, como un polo de magnético que en ocasiones parece atraer a lo peor de cada casa.

Y hablo aquí de machismo y patriarcado porque según las primeras hipótesis todo comenzó por el agravio a una chica y claro, en estos perfiles de oligofrénicos dopados de masculinidad, mantener a las hembras dentro de su cercado es una prioridad. Meter las cabras en el corral que diría mi amiga Carmen, no vaya a ser que se escapen.

La violencia es la primera opción de los cobardes, la primera opción de los que no saben dialogar, la primera opción de los que no saben retirarse con inteligencia, de los que no saben o, de los que no quieren dialogar, de los que no quieren retirarse con inteligencia.

La violencia es la primera opción del orgullo mal entendido, la primea opción de la sinrazón.

La violencia es fácil porque su mecanismo es simple y primitivo.

La violencia es fundamentalmente masculina, preñada de testosterona y de agravios imaginarios y de miedos.

Porque la violencia es, siempre, el impulso del miedo.

La violencia

Entre los protagonistas y entre los testigos, y testigos los había como hemos podido comprobar todos, tampoco se han presentado denuncias . NO, no ha habido denuncias, como si la pelea jamás hubiera existido, como bien reza, una vez más, la ley de los cobardes., la cobardía de los salvajes.

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